miércoles, 9 de abril de 2014

Tenía mi blog olvidado, pero ya regresé

Un año pasa en una exhalación. Yo no me había percatado de lo abandonado que tenía este espacio y de la falta que me hacía.
En mi defensa debo decir que me dejé atrapar por la rutina diaria, mi trabajo, mi familia, mi casa y una nueva pasión redescubierta: las manualidades.
Y aunque nadie lo crea, está conectada, esta nueva pasión, indirectamente, con los mundos de tinta, pues utilizo los periódicos descartados, para convertirlos en piezas lindas (abajo muestro una foto).
Ahora divido mi tiempo en todo lo que tengo que hacer, la lectura y mi papelarte, como he llamado a esta nueva actividad.
Así que ahora ya lo saben, hablaremos de las dos cosas.
Por lo pronto estoy leyendo la saga de Academia de Vampiros y, aunque empecé con reticencias al respecto, debo decir que por lo menos, me ha entretenido mucho, nada que ver con la sensación que me produjo, por ejemplo, la saga de Harry Potter o la de Crepúsculo, pero si es llamativo por los toque creativos de las tres razas sobrenaturales que existen y sus intrincadas interrelaciones. Lo recomendaría a adolescentes y adultos jóvenes (de edad o espíritu). Pronto vuelvo.

Ah aquí la foto

miércoles, 13 de marzo de 2013

Una afición adictiva

Leer, es (me perdonan la comparación) como una droga para mi (bueno, realmente imagino que es algo así, porque yo nunca he experimentado con esas sustancias). Debo tener mi "dosis" diaria y de algún modo saco tiempo para eso.
No sé como será la experiencia para los demás lectófilos, pero para mi, tomar un libro y abrirlo (o encender el Kindle, aunque es una experiencia diferente y después les hablaré de ella) es lo mismo que entrar en una especie de Palacio de las Mil Puertas mágico, abrir una de ellas e ingresar en otro mundo.
De hecho, es tan así de vívida la cosa para mi, que un libro me produce sensaciones, me hace sentir un ambiente que es propio de esa historia y que luego recuerdo con claridad, cuando pienso en ese libro en particular.
Cuando alguien domina la experiencia plena de la lectura, es capaz de dejar de ver las letras y comenzar a vivir el libro, a ver imágenes de los lugares, los personajes y el ambiente de la historia. Es algo fascinante.
De allí que mucha gente que nunca ha viajado a un lugar determinado, pero ha leído sobre el mismo, cuando por fin se encuentra allí en carne y hueso, es como si ya hubiera estado antes y sólo están regresando a ese sitio.

Es algo realmente maravilloso, así que si no lo han hecho alguna vez, seleccionen una historia que les llame profundamente la atención, pónganse cómodos y LEAN (pero así con todas las letras en mayúsculas). Si le agarran el truco, nunca se arrepentirán.

martes, 12 de marzo de 2013

Al fin me lancé

Esto de lanzarme a escribir un blog acerca de lo maravilloso que es leer, me lo había pensado hacía mucho tiempo, pero no me decidía.
Siempre me ponía excusas, que si el trabajo, la casa, Anabella (mi hija), los estudios, lo que fuera.
Sin embargo ver que hasta un ingeniero se había atrevido a escribir de lo que le interesa, me decidió a lanzarme por fin a hacerlo.
Yo comencé a leer a la temprana edad de 12 años y fue mi enorme introversión y mi ávida curiosidad (amén del aburrimiento que me producía la televisión), las que me impulsaron a revisar, un día, lo que había en un mueble de la habitación de mis padres y allí descubrí una pila de libros guardada que para mi fue como conseguir un tesoro escondido.
Allí mismo, en el piso de la habitación de mis progenitores, me lancé a la aventura de leer Romeo y Julieta de Williams Shakespeare.
¡Imaginen por un momento a una pequeña de 12 años, dándose a la tarea de leer esta obra! 
¿Cómo describir lo que sentí al abrir por cuenta propia un libro por primera vez?
Fue algo confuso, pero a la vez muy emocionante, porque era como si me trasladara a otro mundo en cuanto abría esas páginas.
Ya no era yo, era Julieta, era Romeo, vivía la historia o bien la observaba desde cerca, sin intervenir, según fuera mi gusto y ánimo del momento.
A partir de ese día, la sensación de entrar por puertas mágicas a otros mundos cada vez que abría un libro, ha mejorado con el tiempo y no he podido ni he querido dejar de sentir esa intensa sensación y esa inenarrable emoción con cada nueva historia, con cada nuevo mundo de tinta.
Me tardé una semana leyendo Romeo y Julieta y al final me sentí tristísima cuando descubrí que ambos morían. Fue desgarrador. Sin embargo ya la garra mágica de los mundo de tinta se había cerrado sobre mi alma y hasta el día de hoy no me ha soltado (ni quiero que lo haga).
Con este blog quiero transmitir a aquellos por casualidad lleguen a leer estas letras, lo que yo siento al leer un libro, en la esperanza de que alguien en algún lugar, sienta alguna vez la curiosidad de abrir un libro y descubra la magia que encierran.