No sé como será la experiencia para los demás lectófilos, pero para mi, tomar un libro y abrirlo (o encender el Kindle, aunque es una experiencia diferente y después les hablaré de ella) es lo mismo que entrar en una especie de Palacio de las Mil Puertas mágico, abrir una de ellas e ingresar en otro mundo.
De hecho, es tan así de vívida la cosa para mi, que un libro me produce sensaciones, me hace sentir un ambiente que es propio de esa historia y que luego recuerdo con claridad, cuando pienso en ese libro en particular.
Cuando alguien domina la experiencia plena de la lectura, es capaz de dejar de ver las letras y comenzar a vivir el libro, a ver imágenes de los lugares, los personajes y el ambiente de la historia. Es algo fascinante.
De allí que mucha gente que nunca ha viajado a un lugar determinado, pero ha leído sobre el mismo, cuando por fin se encuentra allí en carne y hueso, es como si ya hubiera estado antes y sólo están regresando a ese sitio.

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